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El sujeto de la historia

Algunas preguntas que no pueden dejarse de lado cuando se hace una reflexión acerca de lo histórico y específicamente sobre la naturaleza de la historia son:  ¿quién hace la historia? o dicho en el lenguaje de los especialistas, ¿quien es el sujeto de la historia? ¿qué es aquello que está detrás, lo que subyace, provoca y genera el acontecimiento histórico? ¿quién es el ser o la fuerza que hace posible los acontecimientos que registran los libros de la historia?

Varias son las respuestas que los teóricos de esta disciplina   han dado a esta problemática a través del tiempo.

·        Una primera respuesta quizá la podamos encontrar en lo que sostienen los defensores de la explicación providencialista de lo histórico.  En la mayoría de los escritos de orientación religiosa - o con influencia de esta -, se señala que el hombre no es más que un intermediario de la voluntad divina.  El destino del hombre no es otro que cumplir fielmente con el supremo mandato de la divinidad.  En este sentido,  todo lo que el hombre ha hecho,  dicho, pensado, sentido y realizado, no es más que el resultado de una voluntad ajena y superior a él.  Desde esta perspectiva, quien hace la historia, el verdadero sujeto de la historia, lo que está detrás del acontecer histórico y de la voluntad humana es la divinidad.  Esta concepción de la historia prevaleció principalmente hasta fines del siglo XIII aunque sus ecos se escuchen todavía en épocas posteriores.

·        Una segunda respuesta la podemos encontrar en la tradición individualista, refrendada por el pensamiento positivista del siglo XVIII.  Esta tendencia sostiene que son los grandes hombres, las grandes personalidades, los individuos dotados de particulares capacidades quienes hacen la historia.  Según esta concepción, los hombres fuera de serie, los que resuelven grandes problemas - planteados por las generaciones anteriores -  son los que, con su genialidad señalan las nuevas necesidades sociales, orientan a la sociedad y en gran medida provocan el acontecer histórico.  Desde esta perspectiva, el sujeto de la historia es el individuo, el genio, la personalidad.    Este tipo de historia puede ejemplificarse en la corriente de la historia política,  la cual considera que fueron los reyes o los personajes sobresalientes los protagonistas de grandes hazañas.

·        Otra respuesta, la ofrecen quienes sostienen  que la colectividad, la masa, el pueblo, constituyen el sujeto de la historia.  Son los pueblos, con su quehacer cotidiano, su trabajo diario y su participación política los que crean la riqueza y encumbran a los individuos, a los líderes, caudillos o dirigentes.  Esta tesis se inspira en la tradición marxista y se complementa señalando que la masa, la colectividad, puede aspirar a adquirir la categoría de Sujeto de la Historia, en la que medida en que participa consciente y organizadamente en la vida política de una sociedad, ya como partido político en algunas de sus variantes, incidiendo en cada etapa histórica en la solución de algunas de sus sentidas problemáticas o proponiendo alternativas que tiendan al resolverlas.

·        Un cuarto punto de vista sostiene que la historia no tiene sujeto, ya que son las circunstancias sociales, el conjunto de las relaciones sociales (económicas, políticas, culturales, ideológicas, etc.) las que determinan y dan significado al acontecer histórico, incluso él individuo es un producto de esas circunstancias.  Desde esta perspectiva el individuo parecería anulado, determinado por la maraña de relaciones sociales dominantes en cada época y en mucho se parecería esta propuesta a la primera.  Sin embargo, en este marco cabe preguntarnos como puede el individuo rescatar su papel de actor protagónico del acontecer histórico.  Ante esta circunstancia el individuo sólo puede lograr tal papel en la medida que su capacidad de pensar le permita adentrarse en el conocimiento de las diversas circunstancias que provocan determinado acontecimiento histórico.  De tal manera que al incidir en el estado de ánimo colectivo el individuo puede desencadenar movimiento que en ocasiones cambian el rumbo de la historia, con lo que logra convertirse en hacedor de la misma, es decir, en Sujeto de la Historia.

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1 comentario

Ana Maria Alvarez -

SUJETO
El auto fundamento lo emprende la filosofía moderna, es decir, la necesidad de llevar acabo ella misma la legitimación de su saber, hizo del sujeto su principal descubrimiento hasta el punto que se habla de la filosofía moderna como una filosofía del sujeto. La obra de Descartes especialmente, pero por supuesto que también la obra de Kant y de la mayoría de los representantes del idealismo alemán, como se intentará exponer en este módulo, puede ser interpretada como una exaltación a la vida del sujeto (Rodríguez s.f).
El descubrimiento del yo por parte de Descartes como un sujeto que tiene como facultad principal la duda, la reflexión, significa que éste, como queda planteado en el Discurso del Método y en las Meditaciones Metafísicas, es concebido ante todo como subjetivo, esto es, como la base de todo lo que es y puede ser conocido. El sujeto, en otras palabras, es un sujeto pensante, fundamento y garantía de todo conocimiento verdadero (Sánchez, 2006).
Por otro lado la idea del sujeto como fundamento del conocimiento verdadero es válida, por supuesto, no únicamente para el conocimiento filosófico sino también para el conocimiento científico. Desde tal interpretación es posible concebir la obra de Descartes y de Kant, especialmente en la Crítica de la Razón Pura, como un esfuerzo por hacer de la filosofía un saber preciso y riguroso que sirva de base al conocimiento científico (Jiménez, 2002).
En cuanto a la relación entre sujeto y la psicología; el concepto de sujeto ganó, a lo largo de la teoría psicoanalítica, estatus de discusión central, al punto de que necesitamos de cierto esfuerzo para recordar que éste no siempre existió de manera formal en ese campo del saber. Freud no construyó tal concepto; en sus alusiones al término acostumbraba asociarlo a la noción corriente de autor de la acción, de participante activo. Sin embargo, es posible afirmar que la referencia, a lo que Lacán más tarde denominó sujeto, es su aporte para el avance del psicoanálisis y reside en las entrelíneas de textos freudianos desde sus inicios (Barroso, 2012)
Todo lo anterior es importante estudiarlo para poder llegar a conclusiones sólidas, en cuanto a mi conclusión personal es importante estudiar el concepto de sujeto desde sus inicios para así poder lograr comprender su descentramiento del yo como principio de todos los actos humanos permite que hagamos la pregunta sobre el sujeto en el campo de la psicología. Por otro lado es importante aclarar que para Freud, sujeto no es un concepto construido explícitamente, sino más algo que surge en las interacciones, se presenta como el nombre del deseo. Cabe resaltar que el sujeto no existe por sí, mas puede surgir a partir del inconsciente.
Como futura psicóloga es trascendental conocer este tema pues a lo largo de la vida profesional estaremos rodeados de distintos casos donde las bases filosóficas y la historia nos ayudaran a mejorar la calidad de vida de los seres humanos.




Referencias
Jiménez, M. (2002). “Mundo de la vida” y filosofía del sujeto. Recuperado de: dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/230485.pdf
Barroso, A. (2012). Sobre la Concepción de Sujeto en Freud y Lacán. Alternativas en Psicología, 27(1), 115-123. Recuperado de: http://alternativas.me/index.php/agosto-septiembre-2012/13-10-sobre-la-concepcion-de-sujeto-en-freud-y-lacan
Rodríguez, U. (s.f.). El concepto de “Sujeto” según Aristóteles y Descartes. Recuperado de: serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/ulises35.pdf
Sánchez, M. J. (2006). La filosofía del sujeto y la sociología del conocimiento en las teorías de Jürgen Habermas y Niklas Luhmann. Confines, 3(5). Doi: 1870-3569
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