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Blog de Historia

Fundamentos del Renacimiento

El Renacimiento es uno de los grandes momentos de la historia universal que marcó el paso de mundo Medieval al mundo Moderno. Es un fenómeno muy complejo que impregnó todos los ámbitos yendo por tanto, más allá de lo puramente artístico como ha querido verse.

Para muchos autores empieza en 1453 con la conquista turca de Constantinopla. Según otros es un nuevo periodo que surge desde el descubrimiento de la imprenta, e incluso se considera que no se produce hasta que Copérnico descubre el sistema heliocéntrico; pero la fecha tope es 1492, con el descubrimiento de América.

El término Renacimiento deriva de la expresión italiana rinascita, vocablo usado por primera vez por el literato Petrarca y revalorada por el arquitecto y teórico Giorgio Vasari, que la delimita en el mismo momento histórico en que tuvo lugar este movimiento cultural. Vasari lo acuÒa en su obra Vidas de los más ilustres artistas para referirse a un movimiento que hace resucitar en el arte y la cultura los valores espirituales de la antiguedad clásica. El término no empieza a utilizarse hasta el siglo XVI, pero no será consagrado en sentido histórico, social y cultural hasta mediados del siglo XIX.

Será a partir de este momento cuando ya cobrará fuerza el redescubrimiento del hombre como individuo, el redescubrimiento del mundo como armonía y realidad que rodea al hombre liberado de todas las preocupaciones religiosas.
El Renacimiento es ante todo, un espíritu que trnasforma no sólo las artes, sino también las ciencias, las letras y formas de pensamiento. En su conjunto se ha visto una clara reacción al espíritu teológico de la Edad Media, sin embargo la ruptura no se produce de manera violenta porque no pocas de las concepciones que se van a desarrollar tuvieron su origen durante el medievo, y esto es claramente apreciable en el terreno artístico.

Este movimiento surge en Italia a fines del siglo XIV y principios del XV, expandiéndose con fuerza a Europa a mediados del siglo XV, y desde mediados del siglo XVI al mundo hispanoamericano. Es un movimiento universal pero que adopta las características y modos propios del pasado de las naciones a través de un proceso de asimilación. El que su origen sea italiano es porque Italia es fundamental por su pasado histórico que ahora se quiere recuperar e impulsar. Además hay otro factor relevante y es que en Italia nunca hubo un arraigo total y fuerte de lo medieval como ocurrió en Europa, precisamente porque aún estaba latente el espíritu clásico.

Ya hemos dicho antes que el Renacimiento surgió en Italia, pero además, el Renacimiento del siglo XV se da solo en este país. Se puede decir que en Francia, España y Alemania hacia 1450/1500 ya se conoce este movimiento, pero no se desarrolla plenmente hasta el siglo XVI. El renacer de Italia estuvo ligado a la idea de la recuperación de la grandeza de Roma, que tras la caída del Imperio Romano, y un periodo de anarquía y confusionismo, desde el quattrocento se trata de romper con esa etapa bárbara para volver a esa idea de grandeza latina. La pérdida de poder de la iglesia hizo que se propagaran las herejías, que finalmente darán a fines del siglo XVI la Reforma Protestante.

En esta épocael Imperio Bizantino se tambaleaba por los Turcos; la economía Europea estaba en crisis y las revueltas se propagaban. Esta etapa de crisis afectó al pensamiento: el escolasticismo de la Edad Media cae en un escepticismo radical. Los primeros pensadores cristianos concedían una primacía al espiritualismo sobre lo material, existía una visión providencialista, el poder de los Papas sobrepasaba al de los Príncipes y esto dio lugar a inicios del Renacimiento a enfrentamientos entre ambos poderes.

Teorías de inicios del Renacimiento proponen que el gobierno es una institución terrenal pero de origen divino. Surgen entonces nuevos pensadores que renuevan la teoría política, exigiendo la separación de poderes: el gobierno es una institución terrenal de invención humana que no tiene nada que ver con la divinidad. Uno de los primeros teóricos en afirmar esta otra teoría fue Dante, que, en su obra De Monarquia defiende la autoridad civil sobre la eclesiástica. Otros tantos pensadores proponen esta división como Marsilio de Padua y Guillermo de Occam entre otros.

La teoría política de este periodo llega a su culmen con Maquiavelo, pensador que influirá posteriormente en el pensamiento del Barroco. Este autor propone por primera vezla total separación de poderes entre la Iglesia y Estado, pero incluso fue más allá: en su obra Discursos afirmó que el objetivo de un buen gobernante debía ser el bienestar de su comunidad, por tanto el soberano podía saltarse cualquier cuestión moral, ética o religiosa.

La polémica estaba servida en los núcleos eclesiásticos, culminando con la Reforma. Todas estas ideas fueron posibles también gracias a los avances científicos de este periodo. La ciencia cobrará un fuerte desarrollo gracias al humanismo y a inquietud intelectual. El Humanismo tiene sus antecedentes en plena Edad Media, en la modernidad del pensamiento de Abelardo, filósofo francés del siglo XII, que propugno una filosofía individualista ensalzando la grandeza humana, en un momento en que domina la idea de Dios sobre lo terrenal. Un poco más adelante otro antecedente aislado fue la corriente humanista desarrollada en el siglo XIII en la Universidad de Charyres, donde se animaba a profundizar y conocer el mundo clásico.

El hombre humanista se centra en el estudio de la cultura clásica, en el estudio del hombre como individuo y en su capacidad intelectual para el estudio de todos los campos del saber: ciencia, filosofía, arte...El ideal es un hombre completo, armónicamente desarrollado en lo físico y en lo espiritual que no limita su saber a un campo concreto, sino abierto a lo universal. La plena confianza que se tiene en el hombre da lugar al antropocentrismo. El prototipo de humanista lo encontramos en Leonardo da Vinci. El intelectualismo de este periodo produjo grandes avances en el mundo de las ciencias, acrecentado por el descubrimiento de la imprenta que ayudó a la difuesión de los saberes por todas las cortes Europeas. El hombre en el terreno científico trata de profundizar en las apicaciones y fundamentos de la ciencia.

La astronomía fue uno de los campos más importantes en el progreso científico, que influirá en el cambio de pensamiento de los europeos gracias a la obra de Copérnico De Revolutionibus Orbium Caelestium donde tira por la borda las teorías geocentristas de Ptolomeo, afirmando un sistema heliocéntrico que explica de manera más efectiva los fenómenos astronómicos observados. Se producen también extraordinarios inventos en el campo de la ciencia de la navegación, impulsados por el descubrimiento de América: aparece el astrolabio y el nocturlabio, la carta naútica o portulario, inventos que facilitaron la navegación y el afán de aventura y conquista de nuevos territorios.

En el terreno de la Ciencia empieza a plantearse la necesidad de buscar nuevas teorías, y abandonar de forma definitiva las propuestas científicas de la Antigüedad. Serán cada vez más evidentes los problemas de la visión física de Aristóteles reformada por Ptolomeo en el siglo I, ya que las predicciones que realizaban sobre la posición de los planetas eran erróneas. Era necesario cambiar de modelo. Este cambio se produjo gracias a la obra de Copérnico, iniciándose una nueva forma de entender el universo físico, cambiándose el geocentrismo antiguo por el heliocentrismo moderno.

La Imprenta

Gutenberg inventará a finales del siglo XV la imprenta de tipos móviles. La cantidad de libros que podrán editarse aumentará de forma notable, ya que, hay que tener en cuenta que, anteriormente se hacía a mano y de forma muy lenta. La nueva tecnología ideada por Gutenberg permitirá extender mucho más rápidamente las diferentes obras literarias, así como la nueva filosofía y la nueva ciencia, produciéndose, por primera vez en la Historia, una unificación filosófica y científica a nivel europeo. Sin la imprenta, esta difusión habría sido mucho más lenta y no hubiera tenido el alcance que tuvo.

El Nuevo Mundo

En el año 1492 Cristobal Colón, al mando de una expedición castellana, descubrirá América. Este hecho tendrá enormes consecuencias ya que, por primera vez se tendrá una visión global del planeta. El Mediterráneo dejará de ser el centro geopolítico y comercial, trasladándose este centro al Océano Atlántico. Castilla y Portugal aprovecharán esta circunstancia para aumentar su imperio y sus riquezas, así como su prestigio entre las naciones europeas.

Laa Reformas Borbónicas y la crisis del orden colonial.

El proceso de la Independencia de México fue uno de los más largos de América. La Nueva España permaneció bajo el control de la Corona por tres siglos. Sin embargo, a finales del siglo XVIII, ciertos cambios en la estructura social, económica y política de la colonia llevaron a una élite ilustrada de novohispanos a reflexionar acerca de su relación con España. Sin subestimar la influencia de la Ilustración, la Revolución francesa ni la independencia de Estados Unidos, el hecho que llevó a la élite criolla a comenzar el movimiento emancipador fue la ocupación francesa de España, en 1808. Hay que recordar que en ese año, Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleon Bonaparte , para después cederla a su hermano José Bonaparte , de modo que España quedó como una especie de protectorado francés.

En las colonias españolas en América, se formaron varias juntas que tenían como propósito conservar la soberanía hasta que regresara el rey Fernando VII al trono. Nueva España no fue la excepción (encabezados por Francisco Primo de Verdad y Ramos), la diferencia es que el primer intento de este tipo concluyó con la destitución del virrey y la sujeción del Ayuntamiento de México a la autoridad directa de la nueva cabeza de la colonia (que a diferencia de Iturrigaray, no simpatizaba con la Junta). Tal situación llevó a los criollos a radicalizar su posición. Finalmente, el núcleo donde hubo de comenzar la guerra por la independencia fue Dolores, Guanajuato, luego que la conspiración de Querétaro fue descubierta. Aunque aquél 16 de septiembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo y Costilla se lanzó a la guerra apoyado por una tropa de indígenas y campesinos, bajo el grito de "Viva la Virgen de Guadalupe,viva Fernando VII , muerte al mal gobierno ", finalmente la revolución le llevó por otro camino y se convirtió en lo que fue: una guerra independentista.

El conflicto duró once años y distó mucho de ser un movimiento homogéneo. Como se ha dicho, al principio reivindicaba la soberanía de Fernando VII sobre España y sus colonias, pero con el paso del tiempo adquirió matices republicanos. En 1813, el Congreso de Chilpancingo (protegido por el generalísimo José María Morelos y Pavón) declaró constitucionalmente la independencia de la América Mexicana. La derrota de Morelos en 1815 redujo el movimiento a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y en Veracruz. Por esas fechas, Agustín de Iturbide pactó alianzas con casi todas las facciones (incluyendo al gobierno virreinal) y de esta suerte se consumó la independencia el 27 de septiembre de 1821. España no la reconoció formalmente hasta diciembre de 1836 y de hecho intentó reconquistar México, sin éxito.

La ex colonia española pasó a ser una efímera monarquía constitucional católica llamada Imperio Mexicano. Finalmente fue disuelto en 1823, cuando luego de varios enfrentamientos internos y la separación de Centroamérica, se convirtió en una república federal.

Situación económica y social del virreinato de Nueva España

El pilar de cuando se empezó la economía colonial de Nueva España era la explotación de esclavos. Durante la segunda mitad del siglo XVIII la producción minera vivió una de sus mejores épocas. La producción de oro y plata (los dos metales más importantes para la minería novohispana) se triplicó en el período de 1740-1803 (Villoro, 1989: 594). Asociados a esta importante actividad, existía un complejo de ramos económicos que de una u otra manera se vieron beneficiados por el auge minero. Por ejemplo, los grupos de comerciantes que controlaban el tráfico entre la colonia y España; o bien, los dueños de las comarcas agrícolas que abastecían a los principales centros mineros o comerciales en todo el país (el valle de Puebla, asociado a la ciudad de México, o el Bajío, vinculado a las minas de Zacatecas y Guanajuato).

Sin embargo, con las Reformas borbónicas, puestas en marcha desde la metrópoli, se fueron desarrollando nuevas ramas económicas en Nueva España. Aunque en general, las reformas representaron un cierto aliento de cambio a los casi tres siglos de continuidad en el sistema colonial, el beneficio para los diversos grupos de la sociedad novohispana no fue igual. Las clases bajas no vieron grandes variaciones en su situación subordinada. Pero quienes vieron profundamente afectados sus intereses fueron las familias vinculadas con el comercio exterior. Por aquella época, el comercio entre Nueva España y la metrópoli se realizaba exclusivamente por medio del puerto de Veracruz. Esta es la razón de que los comerciantes de esa ciudad tuvieran tan grande influencia en la política y la economía de la colonia.

Pero con la declaratoria de libre comercio entre las colonias y la abolición del monopolio veracruzano, crecieron en poder y número las cámaras de comerciantes en otros puertos de Nueva España. Este fue uno de los factores que contribuyeron al auge minero de finales del siglo XVIII. Puesto que las familias de comerciantes habían visto amenazadas sus inversiones e intereses, trasladaron buena parte de su capital a la industria minera. Los espacios vacantes fueron ocupados en muchas ocasiones por los americanos. Los criollos de las colonias españolas ocupaban una posición inferior con respecto a los peninsulares (designados en el habla mexicana como gachupines) en la estructura de la sociedad virreinal. Sin embargo, no eran un grupo del todo despojado de importancia específica: por ejemplo, en Guanajuato las minas más importantes de la región se encontraban en manos de familias criollas. Por otro lado, la apertura derivada de las reformas borbónicas de finales del siglo XVIII, propició el crecimiento de una pequeña clase media de extracción americana. Asimismo, cabe destacar que dentro de los antecedentes del proceso de la independencia nacional, jugó un papel importante el desarrollo del nacionalismo criollo, que exaltó la riqueza cultural de los indígenas a fin de revalorar la tierra donde habían nacido y proyectarlo como un elemento de identidad.

Revoluciones burguesas: Francia y Estados Unidos

Sin duda, dos movimientos marcaron la historia del final del siglo XVIII. Uno fue la Revolución francesa, y el otro, la independencia de Estados Unidos. Tanto la una como la otra tenían su sustento en las ideas de la Ilustración. A su triunfo, las revoluciones en Francia y Estados Unidos proclamaron la igualdad de los hombres ante la ley y dieron amplias libertades a los ciudadanos; una categoría que nacía precisamente con el iluminismo francés. Desde luego, estas ideas no eran del todo desconocidas en las colonias españolas. Se sabe, por ejemplo, que el cura Miguel Hidalgo era simpatizante de la Ilustración, y que muchos de aquellos que participaron en la Guerra de Independencia de México conocían con mayor o menor profundidad las ideas del liberalismo.

Invasión francesa en España

Fernando VII, rey de España. Cuando los franceses obligaron a la familia real española a ceder sus derechos al trono de la península en favor de los Bonapartes, en varias ciudades de América se establecieron Juntas provisionales que gobernaban en nombre del soberano español. En Nueva España, la Junta de México fue suprimida por los españoles el 15 de septiembre de 1808.

Este factor fue determinante , pues el clero español sabía que si Napoleón tomaba el poder en España, al tener una ideología diferente al catolicismo, perdería su poder sobre el pueblo, por esta razón también el cura Miguel Hidalgo y Costilla junto con el padre José María Morelos y Pavón iniciaron la independencia de México para que el poder de Napoleón no pasara a afectar directamente al clero de la Nueva España.[2] [3] [4]

La invasión de Portugal por parte de las tropas de Napoleón en 1807 obligó la huida de la Casa de Braganza a Brasil. En España, este suceso había provocado la división de la familia real española. Instigado por Manuel Godoy, el príncipe de Asturias había planeado un complot para destituir a sus padres de la corona. Finalmente, logró que Carlos IV abdicara en su favor el 19 de marzo de 1808. Tal suceso no complació en nada a Bonaparte, que intentó forzar a Carlos IV a declarar nula su abdicación. Aunque Fernando VII intentó formar un gobierno propio y organizar España, Napoleón le condujo con engaños a Bayona, donde el 5 de mayo de 1808 lo forzó a ceder la corona a su padre, para que luego éste la entregara al francés.

Los dominios españoles en América ante la ocupación de la metrópoli

Aunque aparentemente no hubo ningún cambio en la organización y los vínculos entre España y sus dominios ultramarinos en América, en realidad en cada una de las colonias había una discusión sobre quién era el verdadero soberano de las tierras americanas. El problema era que, nominalmente la soberanía de los dominios españoles radicaba en el titular de la Corona de España, no había una claridad sobre la posición que se debía guardar ante la ocupación extranjera de la metrópoli. Para algunos, la opción era reconocer al gobierno francés de ocupación. Para otros, la soberanía radicaba en Fernando VII, y por lo tanto, no estaban dispuestos a reconocer a Bonaparte como soberano. Y había un tercer grupo, influenciado por las ideas de la Ilustración y la reciente Independencia de Estados Unidos, para quienes la opción era la separación de las colonias. Hay que señalar que en realidad, estos partidos estaban formados sobre todo por los miembros de las clases altas y medias, es decir, por españoles peninsulares, criollos y algunos mestizos --muy pocos-- que habían llegado a ocupar algún cargo en la estructura de poder colonial. Para la mayor parte de la población americana, lo ocurrido en España no tenía gran significación en su vida cotidiana.

En varias ciudades americanas se formaron Juntas Provisionales, cuyo propósito fue conservar la soberanía en sustitución del legítimo rey de España, y hasta que Fernando VII fuera reinstalado en el trono. Las Juntas que se formaron en ciudades como Quito (1809), Caracas (1810), Valledupar (1810) o Lima, tenían su origen casi todas ellas en la estructura municipal, una de las instituciones de gobierno más arraigadas en el mundo hispánico. Casi todas ellas fueron dominadas por criollos ilustrados, dado que como regla general (regla en la que caben excepciones) los españoles peninsulares se oponían a la formación de gobiernos soberanos.

Las Reformas Borbónicas y sus repercusiones en la Nueva España.

Al siglo XVII se le ha denominado como el "de la integración" y al XVIII como el "de las luces" o "de la ilustración". Hubo en el primero un descenso de la población indígena, fue cuando la Casa de Habsburgo consolidó su dominio sobre la Nueva España y fortaleció una economía dependiente. Ya en el siglo XVIII, la colonia tuvo un claro ascenso de la población y de los ramos económicos más importantes: la agricultura, la minería y el comercio. Las grandes transformaciones en la Nueva España a efecto de las Reformas Borbónicas acontecieron sin embargo entre 1760 y 1821.

A partir de los años cuarenta del XVIII, comienzan a darse algunas de estas reformas en la Nueva España. La legislación así lo sugiere; por ejemplo, en cuanto a la Iglesia, la Corona redujo el poder del Arzobispado de México y limitó las funciones de los obispos (por pragmática real, 1748), prohibió la intervención del clero en la redacción de testamentos civiles (1754), ordenó la expulsión de los jesuitas (1767), dispuso que la doctrina se enseñase en español (1772), estableció leyes desamortizadoras para enajenar bienes raíces de hospitales y otras obras benéficas (cédula real, 1798).

En otro orden de cosas, se contrarrestó el poder del virrey y el de la Real Audiencia. Algo muy importante fue la modificación del aparato burocrático desplazándose a peninsulares residentes de la Nueva España así como a criollos, para dar cargos a profesionales inmigrantes de España y Francia. De estos cambios ha quedado una vasta y reveladora legislación sobre las diferentes formas y normas establecidas por los Borbones.

El proyecto borbónico se impulsó en la metrópoli y sus dominios bajo el reinado de Carlos III; deseoso de conocer lo que tenía en la Nueva España, envió al conde José de Gálvez hacia 1765. A pocos años de su llegada, éste reorganizó la educación, el ejército y el sistema aduanal; creó el estanco del tabaco y nuevos impuestos, y estableció lo más importante de las reformas borbónicas: el sistema de intendencias, cuya ordenanza fue promulgada en 1786. Esta real ordenanza, de carácter general y de observancia obligatoria, reunió una serie de disposiciones, destinadas a regular u ordenar homogénea y sistemáticamente las instituciones novohispanas. Su aplicación fue decisiva para la organización integral, y vino a ser una especie de constitución en la época, aunque la ejecución de sus disposiciones tropezaría con problemas.

Gracias al sistema de intendencias, se implantó precisamente una nueva organización territorial y administrativa. Las intendencias abarcaron los factores político, económico y militar de sus jurisdicciones, y quedaron bajo la autoridad de los intendentes nombrados por el monarca, con funciones de justicia, hacienda, guerra y policía de provincia, quienes sustituyeron a los gobernadores provinciales. La división territorial tomó como base las provincias existentes para formar doce intendencias, cuyos nombres fueron los de las ciudades capitales: México (sede de la Intendencia General o Superintendencia), Puebla, Veracruz, Mérida, Oaxaca, Valladolid, Guanajuato, Zacatecas, Durango y Arizpe.

Los militares criollos fueron otro sector afectado, ya que las reformas ordenaban que sólo se proporcionara rango superior a españoles peninsulares, quedando los criollos relegados a mando medios e inferiores, lo que marcó el descontento de la clase militar criolla, además se les ordenaba desplazarse a grandes distancias con sueldos minimos, mientras que los oficiales españoles residían comodamente en las ciudades con sueldos mas altos, y con privilegios mayores.

La capital de la Nueva España adquirió otra fisonomía al surgir edificios palaciegos, tránsito de carruajes, billares y cafés, así como una serie de obras públicas: instalación de alumbrado público, saneamiento de calles, reparación y ampliación del acueducto de Chapultepec, establecimiento de hospitales, se incrementó la construcción de caminos, la construcción de puertos marítimos, para mejorar la comunicación y el comercio interno y externo. El comercio se incrementó en la Nueva España se podía tener acceso a mercancías de toda Europa y de Estados Unidos (que acababa de conseguir su independencia), en Francia e Inglaterra el comercio de libros con nuevas ideas liberales burguesas comienzan a generalizarse, estas ideas tienden a debilitar el poder de las burguesías, considerar a todos los habitantes como ciudadanos y a promover los derechos fundamentales del hombre (elegir gobernantes, acabar con las monarquías, libre expresión, libre creencia religiosa, abolición de la esclavitud, autogobierno, democracia, etc.).

Durante los siglos XVII y XVIII, la sociedad se hizo más compleja por la mezcla racial. El proceso del mestizaje fue creciente e incluyó no sólo al elemento blanco unido al indígena, sino también a las múltiples castas cuyo origen se fue alejando cada vez más del tronco común.

El derecho colonial había estipulado las obligaciones y facultades de los novohispanos. En la práctica, sucedieron numerosos actos de corrupción y violaciones a las leyes por los funcionarios españoles nombrados por los borbones, que contribuyeron a marcar cada vez más las diferencias materiales y culturales entre la población. Los colores de la gente, la desigualdad económica, la injusticia cometida por las autoridades y el mismo rigor de la legislación abonaron un terreno propicio para un futuro cambio, cambio que buscó acabar con la sujeción política y la dependencia económica mantenidas por España.

En las postrimerías de la Colonia, un grupo de criollos buscó y promovió nuevas formas de gobierno. A pesar de las prohibiciones de leer libros que podrían suscitar una rebelión, este grupo tuvo acceso a una literatura que le puso al tanto de la independencia de las colonias inglesas de Norteamérica, así como de la Revolución Francesa, y le ilustró con las ideas de la época. Como en el resto de la América española, los criollos tomaron la iniciativa de cambio hallando vocero y guía en los consejos municipales, en los ayuntamientos, que resurgieron en 1808.

En este mismo año, los criollos del Ayuntamiento de México solicitaron al virrey dictase disposiciones para que Nueva España se gobernara de manera autónoma y con una legislación local, mientras la metrópoli estuviese ocupada por los franceses. En la búsqueda de autonomía se sustentó el proceso que conllevó a la independencia. Dio curso al anhelo de la soberanía nacional, para que de ella emanara una legislación propia. A aquella etapa sucederían otras durante las cuales la soberanía sería una constante en la mente, en los programas, así como en la ley de los mexicanos que nos negamos a ser sujetos o dependientes de otros individuos o naciones, ya en tiempos de lucha o de paz.

Nuño Beltran de Guzmán y la conquista del occidente de México

Nuño Beltrán de Guzmán nació en la ciudad de Guadalajara, España hacia el año 1490, murió encarcelado en el castillo de Torrejón de Velasco en 1544. Algún cronista de la época de la conquista lo tildó de; el aborrecible gobernador del Pánuco y quizás el hombre más perverso de cuantos habían pisado la Nueva España en tanto Fray Bartolomé de las Casas lo calificó de gran tirano.

En 1530 Nuño de Guzmán, rival del conquistador Hernán Cortés, salió de la ciudad de México con un gran ejército compuesto de 300 españoles y 10 000 mexicanos, otomíes, tlaxcaltecas y tarascos. Iba en busca del legendario reino de las amazonas que la tradición situaba hacia el noroeste, más allá de la Sinaloa actual. Es de notar que los ejércitos de la conquista no eran españoles, sino que en su mayoría eran indígenas. Sin los indios amigos, los españoles, por su corto número, no hubieran podido hacer gran cosa. Como su enemigo declarado, Nuño Beltrán decidió ampliar sus dominios por lo que organizó una exploración a los actuales estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes y parte de Sinaloa, Zacatecas y San Luis Potosí. 

A su paso por esas poblaciones solo quedó desolación pues después de apropiarse del maíz, arrasaba las poblaciones y torturaba a los caciques con la idea de descubrir las ’riquezas escondidas’ en los reinos conquistados. La conquista del occidente por el más cruel de los jefes españoles comenzó de manera trágica: con el tormento y la muerte atroz del rey Calzontzin, uno de los más poderosos señores tarascos (purhépecha) y quien había recibido muy bien a los españoles. La codicia de oro de Nuño de Guzmán precipitó el fin de Calzontzin, lo que causó gran escándalo en la Nueva España y en Europa.

Guzmán por dondequiera incendió pueblos y vejó a sus habitantes. Le precedía la noticia del asesinato de Calzontzin y de las barbaridades que venía cometiendo su numeroso ejército. Muchos pueblos, convencidos de que no podrían resistir, recibieron en paz a los invasores, los otros pelearon con bravura pero salieron derrotados gracias a la superioridad numérica y a la artillería de las fuerzas de Guzmán.

Desde la visita del capitán Cortés los indios de la región de Ixtlán vivían en buena vecindad con los españoles, pero como los soldados de Guzmán cometían muchos robos y atropellos, los ixtlecos se alzaron, y con ellos la gente de Ahuacatlán y, en general, hasta la costa. Era precisamente lo que buscaba Guzmán ya que eso le daba el pretexto para "conquistar" de nuevo un territorio que de hecho no necesitaba conquista después de la toma de posesión pacífica de Francisco Cortés.

Nuño de Guzmán marchó a sangre y fuego de Ixtlán a Ahuacatlán, conducta que contrasta en todo con la que siguió el capitán Cortés. Antes de llegar a Ahuacatlán, un gran número de los habitantes de estos pueblos cerró el paso a los conquistadores; se libraron algunos combates, pero en vano. Habiendo tomado posesión del pueblo de Ahuacatlán, que también se adjudicó, Guzmán extorsionó a los indios para que le entregaran oro y plata y los obligó a que le dieran 800 "tamemes" o cargadores.

A causa del poder que Hernán Cortés alcanzó, algunos personajes en Castilla España, empezaron a crear un grupo cuyo objetivo era minar el poder de Cortés en los nuevos territorios conquistados por éste. Por ello se empezó a hablar de abusos cometidos por las tropas de Cortés en América, lo que obligó a la Corona española a establecer en México un gobierno más efectivo, con tal fin nombraron en Burgos España el 13 de Diciembre de 1527 una Real Audiencia Gobernadora compuesta por un presidente y cuatro oidores, la presidencia recayó en el licenciado Beltrán Nuño de Guzmán.

De vieja familia de origen hidalgo de Guadalajara España, en 1525 parte para América al igual que lo hicieron muchos hidalgos de poca fortuna en aquella época. Para 1528 el emperador Carlos V lo nombra gobernador de la provincia del Pánuco y posteriormente Presidente de la Real Audiencia de México con la intención de que terminara con los abusos que los conquistadores realizaban en la Nueva España, durante un año que duró en el cargo mandó colocar escudos reales en los principales edificios para significar que el soberano era el rey y no Hernán Cortés. Desde entonces fue acérrimo enemigo de Cortés. Es de pensar que la Corona no conocía a la gente que nombraba, porque Nuño de Guzmán se había conducido de la manera más cruel durante su gestión de Gobernador de la Provincia del Pánuco, tomaba prisioneros a los nativos del lugar para posteriormente venderlos como esclavos en las islas del caribe.

En 1529 la Corona española reinvindicó a Hernán Cortés el título de Capitán General de la Nueva España y regresó Cortés a México, por lo que Nuño de Guzmán decidió abandonar su cargo de Presidente de la Real Audiencia, y organizó una expedición militar en busca de riquezas hacia el noroeste de México, compuesta por 300 españoles y 6,000 nativos auxiliares, expedición que resultó en gran perjuicio para los nativos de los hoy estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes y parte de Sinaloa, Zacatecas y San Luis Potosí, y que es aun recordada como uno de los más brutales episodios de la conquista de México.

Su táctica era la siguiente: sitiar los poblados indígenas, apropiarse del maíz y otros cultivos, arrasar e incendiar las poblaciones, todo ello junto con tormentos aplicados a los caciques nativos para lograr información sobre sus riquezas y las de otros reinos indígenas, riquezas que frecuentemente no existían más que en la imaginación de Nuño de Guzmán. Un episodio entre tantos nos da una idea de sus tácticas, en territorios de Michoacán un cacique llamado Caltzonsin lo recibió en paz, le hizo regalos de muchos tejos de oro y plata, le dio guerreros y provisiones, pero Nuño de Guzmán respondió a su hospitalidad haciéndole torturar y ejecutar.

Nuño de Guzmán impuso el nombre de "Conquista del Espíritu Santo de la Mayor España" a los territorios explorados y conquistados por él, sin embargo la reina de España Juana I de Castilla o quien gobernaba en su nombre por ausencia del Emperador Carlos I de España y Carlos V de Alemania, no estuvo conforme con el nombre que le había otorgado Nuño de Guzmán al territorio conquistado por lo que por Real Cédula dada en Ocaña España el 25 de Enero de 1531 ordenó que se nombrara al territorio conquistado como "Reino de la Nueva Galicia" y se fundase una ciudad con el nombre de "Santiago de Galicia de Compostela" como capital, para cumplir con la cédula real Nuño de Guzmán fundó el primer asentamiento hispano de Nayarit en la hoy ciudad de Tepic, posteriormente a causa de la hostilidad de los nativos el asentamiento español fue cambiado a Compostela.

La conquista de la Nueva Galicia abrió el camino a las exploraciones posteriores del noroeste de México, Nuño de Guzmán exploró y conquistó en siete años casi la tercera parte de México, su gran empresa estuvo siempre bañada en sangre, las quejas fueron tantas que la Corona española resolvió enjuiciarlo y envió al licenciado Diego Pérez de la Torre para investigarlo, lo encontró gravemente responsable, le quitó el gobierno de la provincia y lo remitió preso con grilletes a España, murió en Marzo de 1544 en España, todavía preso.

Se le adjudica además de haber explorado y conquistado el noroeste de México las fundaciones de las ciudades de Guadalajara, Culiacán Sinaloa y Tepic Nayarit, aún cuando hay quien dice que el fundador de Guadalajara y Tepic fue su compañero y lugarteniente Cristóbal de Oñate. Las quejas de sus "métodos de conquista" fueron conocidos en España, por lo cual la Corona mandó a llevarlo a España en donde fué preso con grilletes muriendo en prisión en 1544.

Nuño de Guzmán había bautizado a la región como "Conquista del Espíritu Santo de la Mayor España", sin embargo Carlos V ordenó cambiarlo por el de ’Reino de la Nueva Galicia’ (1531) y solicitó se fundase una ciudad con el nombre de Santiago de Compostela como capital (Santiago de Compostela es la capital histórica de la provincia de Galicia, España). Esa capital fué fundada y aún hoy mantiene su nombre en el actual estado de Nayarit. Ante el encarcelamiento de Nuño de Guzmán, uno de sus lugartenientes, el Vasco Cristóbal de Oñate tomó la estafeta del conquistador y continuó con métodos pacíficos la formación de Nueva Galicia. Guadalajara, fué fundada en 4 ocasiones, la primera de ellas por el propio Nuño de Guzmán. Como él era originario de Guadalajara, Castilla, España, decidió bautizar a la ciudad con ese nombre.

Al poco tiempo el asentamiento cambió de Nochistlán (Zacatecas) a Tonalá en donde Cristóbal de Oñate se convirtió en ’Marqués de Tonalá’. Dos años más tarde, Guadalajara se ’mudó’ a Tlacotán (1535) pero los constantes ataques de los indígenas (en uno de los cuales murió el conquistador de Tenochtitlan Pedro de Alvarado) urgió a moverla nuevamente. Los 63 Españoles sobrevivientes de la masacre y los indígenas del Valle de México que siempre los acompañaban, se asentaron finalmente en el Valle de Atemajac, fundando Guadalajara al poniente del río que llamarían San Juan de Dios (precisamente en la parte posterior del actual Teatro Degollado). Así, los fundadores y primeros habitantes de Guadalajara fueron 63 Españoles y unos 200 indígenas de la Ciudad de México.

Como era costumbre en todas las fundaciones de sus poblaciones Americanas, los Españoles hicieron el trazo de las calles de Guadalajara de forma rectangular. Debido al temor que les habían causado los ataques de los indígenas en las fundaciones anteriores, se determinó establecer la ciudad en dos partes: Guadalajara se establecería al poniente del Río San Juan de Dios y los indígenas se instalarían al Oriente, en los barrios de Analco y San Juan de Dios. Pero había una salvedad: un barrio indígena quedaría al poniente, al igual que Guadalajara: el barrio de Mexicaltzingo o Mexiquito.

En él se establecerían los indígenas de la Ciudad de México, aliados de los Españoles y que cargaron con lo más pesado de las 4 fundaciones así como de la defensa de Guadalajara ante los constantes ataques de los indígenas de la región. Mexicaltzingo tomaría el nombre de la población indígena homónima del Valle de México al sur del gran Lago de Texcoco. Además, los Españoles los consideraban indígenas ’ya civilizados’ por lo que servirían de ejemplo a los que se asentaban al Oriente del Río San Juan de Dios. La plaza principal de la ciudad se estableció en el lote que hoy ocupa el Teatro Degollado; la plaza de armas actual (la que está frente al Palacio de Gobierno del Estado) es posterior.

A los pocos años de su fundación, la posición geográfica de Guadalajara le permitió crecer y desarrollarse mucho más que la capital original de la Nueva Galicia, la población de Compostela (hoy en Nayarit). Alrededor de 1561, 19 años después de su fundación, se decidió mudar la capital del Reino de la Nueva Galicia de Compostela a Guadalajara. A partir de entonces, Guadalajara se consolidó como una de las ciudades más importantes de la Nueva España y, con su marcada influencia Española más su matiz autóctono Americano, conformó la estampa del NovoHispano y más tarde del Mexicano con símbolos tan importantes como el charro y el Tequila. Guadalajara consolidó la riqueza agrícola de sus alrededores; la Nueva Galicia atrajo a inmigrantes Españoles al igual que la zona del Bajío. 

Las Reformas Borbónicas en la Nueva España.

Las reformas borbónicas en la Nueva España fueron la serie de cambios políticos, económicos, eclesiásticos y militares aplicados por los Borbones en España y el territorio de Nueva España. Se dieron a comienzos del siglo XVIII, a partir del cambio de dinastía de Austrias por la de Borbón.

Antecedentes

Carlos II, último rey de la casa de Habsburgo murió sin dejar descendencia directa, y el trono le quedó a Felipe V de Anjou de Borbón. La medida que mayores desajustes provocó en la Nueva España fue la real cédula de 1804 sobre la enajenación de bienes raíces de las corporaciones eclesiásticas (Iglesia), que desató reacciones violentas en contra del gobierno español. Esto se debió a que, con excepción de los comerciantes más ricos, aquella disposición afectó a los principales sectores productivos del virreinato (agricultura, minería, manufacturas y pequeño comercio), y en particular a los agricultores, pues la mayoría de los ranchos y haciendas estaban gravados con hipotecas y censos eclesiásticos, que los propietarios se vieron obligados a cubrir en un plazo corto, a fin de que ese capital fuera enviado a España. De esta manera, no sólo la Iglesia se vio afectada por la real cédula, sino también casi toda la clase propietaria y empresarial de la Nueva España, así como los trabajadores vinculados con sus actividades productivas. Por ello, se levantó un reclamo y por primera vez en la historia del virreinato todos los sectores afectados expusieron al monarca por escrito sus críticas contra el decreto en cuestión. A pesar de todo, la cédula se aplicó desde septiembre de 1805 hasta enero de 1809, produciendo un ingreso de alrededor de 12 millones de pesos para la Corona.

Para la Nueva España , la aplicación de la cédula aparte de provocar una severa crisis de capital, las relaciones entre la Iglesia y el Estado; desde entonces esos dos poderes no sólo rompieron los lazos de unión que tuvieron en el pasado, sino que se convirtieron en facciones antagónicas. Las reformas borbónicas también afectaron al Consulado de Comerciantes de la ciudad de México; esta corporación, que había acaparado el comercio exterior e interior del virreinato por medio del sistema de flotas y del control de los puertos, perdió su enorme monopolio con la expedición de las leyes sobre la libertad de comercio. Al mismo tiempo, la supresión de los alcaldes mayores, agentes comerciales del Consulado en los municipios del país y en las zonas indígenas, acabó con la red de comercialización interna y rompió el lazo político que permitía a los comerciantes de la capital controlar los productos indígenas de mayor demanda en el mercado exterior e interior.

Al parecer los reformadores borbónicos, encabezados por Gálvez, no tenían una visión completa del funcionamiento del sistema económico en la Nueva España. Aunque es cierto que muchos alcaldes mayores eran corruptos y abusaban de su autoridad, el repartimiento del comercio era mucho más que un mero mecanismo de explotación; constituía el más importante sistema de crédito para las comunidades indigenas y los pequeños agricultores. Los alcaldes mayores se beneficiaban porque proporcionaban a crédito servicios necesarios: distribuían semillas, herramientas y otros bienes agrícolas básicos; facilitaban la compra o la venta de ganado, y con frecuencia vendían los productos de algunos grupos que quizá no hubieran encontrado otra forma de colocar su producción. Todo esto fue interrumpido con el decreto que suprimía las funciones de los alcaldes mayores.

Historia

En 1765 fue designado José de Gálvez para realizar una visita a la Nueva España con la misión de mandar al rey un Informe y plan de intendencias que convenía establecer en la Nueva España, donde decía que los alcaldes mayores eran un problema de raíz ya que eran corruptos, por lo que era necesario establecer un sistema de intendencias. Antes de que el rey aceptara la propuesta de Gálvez, éste ya había establecido tres intendencias: en California, Sonora y Sinaloa. Llegó para ejercer las medidas españolas comenzando por revisar todas las cuentas; terminó por despedir a la mayoría de los administradores. Gálvez vio un gran potencial en la minería de la Nueva España. En su informe de 1768 Gálvez, aconsejaba la conveniencia de establecer el sistema de intendentes, a los cuales se conferiría autoridad administrativa, hacendaria, militar y de justicia. Aconsejaba asimismo la abolición de los alcaldes mayores, puestos que eran comprados para su explotación.

Las medidas que tomó repercutieron posteriormente. El territorio de la Nueva España alcanzó su máxima extensión en este momento, cuando llegaba hasta San Francisco. La tarea de Gálvez era borrar el círculo vicioso que existía con los alcaldes mayores, pero lo único que hizo fue sustituirlo por otro. La incorporación de parientes de Gálvez en varias intendencias creó una red familiar. Por otra parte, la corona mandó a Juan de Villalba con la misión de crear un ejército como institución. Cabe mencionar que los dos enviados: Gálvez y Villalba, tuvieron conflictos con el virrey, marqués de Cruillas. Se nombró a un nuevo virrey, Carlos Francisco de Croix que sustituyó a Villalba en sus tareas administrativas y militares.

Reformas

Comercio

de los puntos más importantes del reformismo borbónico era acabar con el monopolio comercial ya que los comerciantes tenían una gran ganancia sin tener pérdidas y esto afectaba a la corona porque no tenía ganancias. La casa de moneda pasó a manos de la corona, de esa manera los comerciantes se opusieron a las reformas.

Los superintendentes estaban aliados con los comerciantes por lo que era difícil romper con el monopolio comercial. Fue con la llegada de José de Galvez y la apertura del comercio que se logró romper con esta red de comerciantes y superintendentes. En 1770 el libre tráfico comercial fue autorizado para las Antillas, se permitió comerciar con Perú y Nueva Granada. Hubo una serie de puertos donde se estuvo comerciando libremente y por otro lado se crearon los consulados de Veracruz y Puebla. Todo ese movimiento dio como resultado la ruina de los comerciantes y llegó a su último e irrevocable término cuando "el 28 de febrero de 1789 Carlos IV declaró que el reglamento del Comercio Libre se extendía al virreinato de Nueva España."

La minería, al igual que la tierra, era la espina dorsal de la economía de la Nueva España por lo que las reformas se adaptaron a esta situación. Juan Lucas de Lazaga junto a Joaquín Velázquez de León propuso unas reformas encaminadas a financiar las actividades mineras, reducir las cargas fiscales, solucionar los conflictos entre mineros (originados por la posesión de una mina o el desagüe de un conjunto de minas en la mayoría de los casos), precisar o reformar el contenido de las ordenanzas mineras vigentes y dotar al gremio de los mineros de un organismo directivo.

En otras palabras, proponían la minería como actividad productiva de la cual se autorizaran varios puntos como: una organización gremial, publicar nuevas ordenanzas, crear un banco de avío, crear una escuela de minería con técnicos de alto nivel. De esta manera se constituyó el cuerpo de minería. Velázquez de León quedó como presidente y Joaquín Velázquez, como secretario de minería. Se crearon las nuevas ordenanzas y se llevaron a cabo los puntos que se habían propuesto anteriormente. Hubo cambios en la minería, en 1784 se creó un banco de avío, en 1792 se creó el seminario de minería.

La creación de nuevos consulados provocó rivalidades entre los comerciantes de la Ciudad de México y los nuevos grupos de comerciantes que surgieron a raíz de las reformas.

Militar

La corona mandó al mariscal Juan de Villalba, acompañado de tropas peninsulares, con la misión de institucionalizar un ejército, que asombrosamente hasta entonces no había existido, y se comenzaron a reclutar nuevos miembros por medio de la leva forzada. Al principio el ejército fue una institución desprestigiada que con el tiempo fue ganando adeptos gracias a que se fueron dando una serie de privilegios. Los fueros exentaban a los militares del pago de impuestos. En caso de que algún militar tuviera un problema jurídico podía llevar su caso de una corte civil a una corte militar donde lo ayudarían a resolver su problema.

Las posesiones americanas de la Corona eran vulnerables a los ataques externos. En realidad este problema se solucionó hasta cierto grado ya que no se creó una armada para la defensa de los puertos americanos, teniendo como dos únicas defensas la armada peninsular, que era llamada cada vez que se presentaban conflictos de alto grado y, por otra parte, la nueva institución militar que tenía guarniciones cercanas a las costas. Desde el momento en que España colonizó América hubo un interés de otras potencias por obtener posesiones. Los ingleses con sus colonias al norte al igual que Holanda, y los portugueses al sur con Brasil.

El Caribe se convirtió en un área de disputa, las potencias querían hacerse por lo menos de una isla para tener presencia. De esta manera Inglaterra, Francia, Holanda, Dinamarca y Suecia se beneficiaron de la piratería y del contrabando del comercio, "España tenía la vaca pero otros se bebían la leche".

La defensa española no fue efectiva, las milicias que salvaguardaban las costas sólo podían brindar protección en los puertos. Una vez que las embarcaciones dejaban tierra estaban expuestas a recibir un ataque de corsarios o de piratas, por lo que era necesaria la creación de una armada americana que nunca se realizó.

Clero

Desde los años treinta del siglo XVIII comenzaron a expandirse los ideales de la ilustración. Hubo una difusión del "racionalismo y la nueva filosofía de la naturaleza en América, sobre todo gracias a los jesuitas". La tarea de la educación en la Nueva España la llevaban a cabo los jesuitas, enseñaban a indios, criollos y peninsulares. Con la llegada de la ilustración hubo una serie de reformas en todos los niveles. Hubo cambios desde la educación primaria hasta la modificación de los planes de estudio en las universidades. Todo esto dio como resultado el surgimiento de una ilustración criolla, "... se concluye que este proceso fortaleció el antagonismo entre europeos y criollos y facilitó a éstos los instrumentos intelectuales para fundamentar su identidad frente a aquéllos sobre bases histórico-culturales, y que de esta manera lograron articular sus reivindicaciones políticas".

Los jesuitas constituían una amenaza para la corona española. Tenían una economía solida y un gran valor en la sociedad, para el rey esto significaba tener un estado dentro de su propio estado. Los jesuitas fueron expulsados de los territorios de la corona española -incluyendo los dominios ultramarinos- a través de la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767. Se introdujeron párrocos seculares, misioneros franciscanos, así como un nuevo obispo. Esto trajo como consecuencia un problema con los indígenas; cuando comenzaron a considerarlos como individuos, éstos aún no estaban preparados, ya que estaban acostumbrados a los cuidados que los jesuitas les brindaban.Con la expulsión de los jesuitas quedaron desamparados.

Bibliografía

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  • Pietschmann, Horst, Las reformas borbónicas y el sistema de intendencias en la Nueva España. Un estudio político- administrativo, trad.de Rolf Roland Meyer Misteli, México, Fondo de Cultura Económca, 1996, 324 p.
  • Walker, Geoffrey J., Política española y comercio colonial, 1700, 1789, Barcelona, Editorial Ariel, 1979, 354 p.
  • Zoraida, Vásquez Josefina, (coord.) Interpretaciones del siglo XVIII mexicano. El impacto de las reformas borbónicas, México, Nueva imagen, 1992, 215 p.

 

Características del Periodo Borbón.

La Ilustración política en España es el periodo que abarcó los reinados de la dinastía Borbón desde Felipe V en 1700 hasta Carlos IV que finaliza su reinado abruptamente en 1808, recogiendo el movimiento del siglo de las luces que se inicia en Francia y es la antesala de la Revolución francesa. Con la instauracion de la nueva dinastia borbonica, el pensamiento ilustrado procedente de Francia se difundio por España. Los ilustrados españoles tuvieron caracteristicas propias que los deferenciaba de los del resto de europa.

España encontró problemas a lo largo del siglo XVIII, primero con Austria a causa de Italia y luego con Gran Bretaña por el dominio del océano Atlántico y el comercio de esclavos con América. Unos años después del sitio de Cartagena de Indias (1741), en la que los españoles, al mando del comandante general Blas de Lezo derrotaron a los ingleses (lo que supuso el final de lo que éstos llamaron la guerra de la oreja de Jenkins), Fernando VI, consciente de que, a pesar de la derrota, Gran Bretaña podría amenazar la superioridad naval española, empieza una renovación y modernización de la Armada, lo que seguirá haciendo Carlos III, gracias a contar con marinos muy competentes, entre los que destacan Jorge Juan y Antonio de Ulloa.

Durante la Guerra de los Siete Años (1762), aliada con Francia, España prosigue su enfrentamiento con Gran Bretaña. En el Tratado de París, España cede la Florida a Inglaterra, a cambio de la Luisiana, que pierde Francia; aunque más tarde (1783), el virrey de Nueva España, Gálvez recupera La Florida para España. También Carlos III intentará recuperar Gibraltar sin conseguirlo, aunque recuperó Menorca en 1782 que se encontraba en manos inglesas desde el Tratado de Utrecht.

También hubo noticias de que los rusos habían cruzado el estrecho de Bering y, tras instalarse en Alaska bajaban por la costa de América hacia las posesiones españolas del Pacífico, por lo que se organizó una expedición con José Esteban Martínez y Gonzalo López de Haro en 1789, para detener el avance ruso en Nutka (descubierta por Juan José Pérez Hernández en 1774).

La unificación en manos de los Borbones de la Corona de España y la concentración de poderes en Castilla trajo como consecuencia importantes reformas, además de la pérdida de los fueros y de la desaparición de las Cortes de los Reinos de la Corona de Aragón.

Se realizó un proceso de armonización y de saneamiento de las instituciones y la incorporación de miembros en los gabinetes italianos y franceses ayudó a superar los graves problemas de corrupción política que se arrastraban. Los Consejos que regían hasta entonces en un complicado y engorroso sistema, fueron sustituidos por secretarios a modo de ministros divididos por áreas de gobierno. Los Consejos fueron perdiendo competencias en beneficio de los nuevos departamentos. Igualmente se crearon las denominadas Intendencias al modo francés, directamente dependientes del Rey y que trataban asuntos de carácter local o general.

Se reestructuró el sistema fiscal introduciendo un concepto más moderno del catastro, aunque las virtudes del mismo fueron pocas como apuntaría constantemente Juan Sempere y Guarinos. La reforma de la administración local fue intensa. El trabajo se centró en eliminar a los regidores que actuaban como señores feudales en sus localidades. La tarea quedó inconclusa, pues en las zonas muy pobladas todas las reformas chocaban con la autoridad de hecho, aunque no legal, de quienes ostentaban el poder económico. La idea de que las leyes eran la reforma esperada, chocó con la realidad en la que el texto de la norma poco o nada se cumplía. Sólo en algunas zonas menos pobladas, pudo la monarquía ilustrada poner en práctica su tarea centralizadora creando colonias de nuevos pobladores regidos según los decretos del gobierno en un intento de economía planificada.

Las dificultades para que la estructura social fuera capaz de solventar las situaciones de crisis en las epidemias y hambrunas de la época, llevaron a los ilustrados españoles a defender un nuevo concepto económico: el mercado debe ser abierto y debe desregularse de una parte de las normas del tráfico mercantil. Las primeras medidas fueron la eliminación de las trabas comerciales en el interior peninsular, la desaparición de los precios estables y controlados de muchos productos, fundamentalmente el trigo (1765) y la desvinculación, aunque solo parcial, de las propiedades a los mayorazgos improductivos.

Archivo de Indias en Sevilla donde se conservan los documentos de la Casa de Contratación, obra de Carlos III de España

Por otra parte se liberalizó parcialmente el comercio exterior, y totalmente con América en 1778, permitiendo la creación de compañías internacionales al modo de holandeses y franceses, que no tenían que pasar por la Casa de Contratación instalada desde 1717 en Cádiz. Se abrieron puertos en la península y América para el comercio libre. La irrupción de un nuevo modo de comerciar fue el más significativo hecho económico de la época y permitió la incorporación de los productos españoles a Europa (seda, lana, hierro, cobre, etc). Valencia, Barcelona y Bilbao se convirtieron en grandes puertos comerciales. Además, se unió Madrid con la red de puertos, y se crearon fábricas reales que introdujeron la elaboración de manufacturas a gran escala en una Castilla que, desde sus orígenes, tenía problemas para acceder al mar.

Distribución de la población de España según el censo de Floridablanca (1787), primer censo elaborado en España según técnicas estadísticas modernas. Durante la Ilustración se propagó la idea de la necesidad de incrementar la población del país

Uno de los efectos de este proceso fue la progresiva especialización productiva de las zonas de la península, no tanto en función de la economía interna, sino también de los intercambios con el extranjero. Este proceso se acentuaría en los siglos siguientes. La periferia de Castilla era comerciante; el centro, productor. Unas zonas estaban muy pobladas (Andalucía), otras apenas tenían población (Extremadura). Los puertos del norte allegaban los productos de toda Europa; el sur sólo podía abastecer su autoconsumo y cierta exportación interior de grano y aceite. A un lado el desarrollo hacia el Atlántico; al otro, hacia el Mediterráneo.

Otra de las preocupaciones del rey Carlos III fue aumentar la población de las zonas poco pobladas del interior de la península, para lo que creo una serie de poblaciones, principalmente con inmigrantes alemanes, como La Carolina o La Carlota (llamadas así en su nombre).

Carlos III fundó una serie de manufacturas de lujo; en Madrid, la de porcelanas del Retiro, la Real Fábrica de Tapices o la Platería Martínez; en la Granja de San Ildefonso, la real fábrica de cristales, pero también una gran cantidad de fábricas para producir artículos de consumo, como la de Paños de Ávila (cuyo edificio, al lado del río, ha sido recientemente destruido).

Consecuentemente con las necesidades de mano de obra especializada para estas manufacturas, se fundaron las escuelas de Artes y Oficios (que habrían de pervivir hasta bien entrado el siglo XX), en la mayoría de las ciudades importantes de España. No fue menos la Enseñanaza superior y se creó en Madrid el real Jardín Botánico, cerca del Retiro (sustituyendo al anterior, el de Migas Calientes, que estaba cerca del río Manzanares).

La corona promovió una serie de expediciones científicas a los territorios de ultramar, como las de Alejandro Malaspina, Celestino Mutis y otras.

También la Corona promovió la enseñanza militar, como la academia de guardamarinas de Cádiz, la Academia de Ocaña, así como otras en los territorios americanos.

 

 

 

Características Periodo Hasburgo.

La Casa de Austria es el nombre con el que se conoce a la dinastía Habsburgo reinante en la Monarquía Hispánica. El Emperador Carlos V (Carlos I de España) acumuló un enorme complejo territorial y oceánico sin parangón en la historia, que se extendía desde Filipinas al este hasta México al oeste, y desde los Países Bajos al norte hasta el Estrecho de Magallanes al sur.

La Monarquía Hispánica (también conocida como Monarquía Católica) fue durante toda esa época la mayor potencia de Europa. Durante los llamados Austrias mayores (Carlos I y Felipe II) alcanzó el apogeo de su influencia y poder, sobre todo con la incorporación de Portugal y su extenso imperio; mientras que los reinados de los llamados Austrias menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), coincidentes con lo mejor del Siglo de Oro de las artes y las letras, significaron lo que se conoce como "decadencia española": la pérdida de la hegemonía europea y una profunda crisis económica y social.

La casa Hasburgo gobernó hasta el fin del siglo XVII en España y sus colonial americanas, se caracteriza por

  • - Monopolizan el comercio con America, es decir no permiten el contacto comercial con otros reinos.
  • - Estancamiento tecnológico de España y sus colonias.
  • - Depender de las riquezas explotadas en las colonias americanas.
  • - Nulo desarrollo de la ciencia y la filosofía en los reinos españoles.
  • - España queda rezagada en el desarrollo económico, con respecto a Inglaterra y Francia, que se convierten en potencias mundiales a través del mercantilismo y la piratería.
  • - Debilidad del Imperio Español a causa de la generalizada corrupción y la baja recaudación de impuestos (incluso en las colonias americanas).
  • - Excesivo gasto de la nobleza.

Mesoamerica vs Aridoamerica.

Mesoamerica vs Aridoamerica.

Mesoamerica.

El término fue propuesto por Paul Kirchhoff, en virtud de que las culturas antiguas de los que hoy es México no pueden estudiarse desde el enfoque geográfico de la actualidad. México como formación política nace en el año 1810, con la declaración de independencia.

Antes de la llegada de los españoles, el territorio estaba repartido entre más de un centenar de pueblos, muchos de ellos extintos ya. A pesar de la fragmentación política, algunos autores (como el mismo Kirchoff, Christian Duverger, y antes que ellos, Alfred Kroeber) notaron que los pueblos que se asentaron al sur de los ríos Fuerte y Pánuco compartían un conjunto de prácticas culturales que los unificaba.

Entre otras cosas, la subsistencia a base de maíz, la tecnología neolítica, los sacrificios humanos con fines rituales, la construcción de centros ceremoniales y la mitología común, la numeración vigesimal y la importancia de la cuenta del tiempo, son todos ellos elementos que la mayor parte de los autores consideran como parte de lo que Duverger llama "sustrato común de Mesoamérica".

Existe un acuerdo generalizado sobre la ubicación de Mesoamérica en la mitad sur de México (a partir de los ríos Sinaloa y Moctezuma-Pánuco) y una parte de América Central que incluye Guatemala, El Salvador, y el occidente de Nicaragua, Honduras y Costa Rica. No es una entidad geográfica estática a lo largo de sus 4 mil años de existencia. Sus fronteras, y en especial, la frontera norte, se contrajeron o expandieron en el transcurso de su historia, y alcanzaron su límite máximo en el Período Clásico, con el desarrollo de ciudades relacionadas con Teotihuacan en la planicie central mexicana.

Por lo tanto se trata de un área con una geografía sumamente diversa, en la que el norte es más o menos seco, y el sur adolece exceso de lluvias. La vegetación y la fauna cambian no sólo en función de la latitud, sino también de la altitud variable de la abrupta orografía del territorio. Al cabo de unas decenas de kilómetros es posible pasar de un clima de alta montaña a la sequedad de los valles centrales de Puebla y México. En el contexto de la diversidad ecológica descrita anteriormente se desarrollaron las culturas mesoamericanas. Si bien, el medio contribuyó a la diversificación inicial de los primeros habitantes de Mesoamérica (que comenzaron a especializarse en ciertas actividades económicas acordes con los recursos disponibles de su entorno), los pueblos se vieron integrados en un proceso civilizador único que adquirió características regionales.

El desarrollo de las culturas agrícolas de Mesoamérica es tomada como el hito histórico que marca la separación de esta superárea cultural con respecto a Aridoamérica, ocupada por pueblos cazadores-recolectores nómadas. Esto, como se expuso en el apartado anterior, ocurrió aproximadamente en el año 2500 a. C.

El primero que empleó este término fue Paul Kirchhoff en 1954. Para diferenciar a los aridoamericanos de otros pueblos vecinos como los mesoamericanos y los indios de las praderas, Kirchoff distinguió los caracteres económicos (pueblos dedicados a la recolección de vegetales que combinaban de modo secundario con caza) y patrones de residencia (poblaciones nómadas) peculiares de la superárea. Incluyó en ella, además, a los pueblos recolectores y pescadores que tenían una agricultura poco desarrollada (como los pueblos de la sierra de Tamaulipas).

Aridoamerica.

El paisaje aridoamericano es sumamente variado. Se extiende por planicies, montañas muy escarpadas, costas y mesetas. La vegetación y la fauna son igualmente diversas. Esto propició una fragmentación de las prácticas culturales, orientadas a la explotación eficiente de los recursos disponibles. Por ello, mientras los indios californianos disponían de madera y otros productos del bosque, los pueblos del desierto pasaban penurias en tiempos de crisis prolongada que incluso los llevaba a comer tierra o cortezas para engañar el hambre.

Kirchoff también propuso una división de Aridoamérica (que algunos autores llaman Gran Chichimeca) en áreas culturales para facilitar su estudio. Las regiones distinguidas por Kirchoff son las siguientes:

  • Centro y Sur de California
  • Gran Cuenca
  • Noroeste de Arizona
  • Sur de Texas
  • Apachería
  • Norte de México
  • Baja California
  • Costa de Sonora

Horizontes Culturales.

La historia de Mesoamérica se divide en horizontes culturales o periodos. El nombre puede cambiar de acuerdo con los autores consultados, pero en general se acepta la división en tres grandes etapas, apuntadas someramente en los siguientes apartados del artículo. Se aclara que las fechas de conclusión de cada uno de los periodos también dependen del desarrollo histórico de cada cultura o área cultural.

Período Preclásico (aprox. 2500 a. C. - 200 dC)

Los primeros 1.300 años de este período son definidos como Preclásico Temprano. Se trata de una dilatada época en la que se van desarrollando lentamente los rasgos característicos de Mesoamérica. En este tiempo, los procesos de sedentarización y la práctica de la agricultura se hallan plenamente consolidados. No obstante, los mesoamericanos del Preclásico Temprano debían complementar sus actividades económicas con pesca, recolección y caza. La gente vivía en pequeñas aldeas de casas de barro, con una población reducida. Hacia el final de este horizonte algunas de ellas crecieron en población y llegarían a ser dominantes, como El Opeño en Occidente; Tlatilco, Coapexco y Chalcatzingo en el Centro; y San José Mogote en Oaxaca.

Durante este periodo tiene lugar el desarrollo de la cultura olmeca, que resume todos los desarrollos culturales de los mesoamericanos de aquel tiempo. De esta cultura son los primeros indicios de escritura y del uso de calendario. Debieron tener una estructura social muy compleja que les permitió desarrollar su escultura y arquitectura monumentales.

Período Clásico (aprox. 200 - 900)

Este período está marcado por el apogeo teotihuacano y concluye con las migraciones nahuas y el establecimiento de centros regionales en el valle de México. Se divide en dos periodos: el Clásico Temprano y el Clásico Tardío.

Durante este periodo se consolidó el proceso de urbanización que se observaba desde el Preclásico Tardío. De esta suerte, nacieron ciudades como Cholula, en el valle Puebla-Tlaxcala; Monte Albán en los Valles Centrales de Oaxaca, Tikal y Calakmul en el área Maya (la primera ciudad, en Guatemala y la segunda en México). Las obras hidráulicas que permitieron la alta eficiencia de la agricultura mesoamericana también estaban bien desarrolladas en esta época.

La escena histórica fue dominada por los teotihuacanos, que convirtieron a su ciudad en el centro de una amplia red de intercambios comerciales que involucraban especialmente a todos los pueblos mesoamericanos y de Oasisamérica, de los cuáles se obtenía la turquesa, uno de los artículos suntuarios más característicos de la civilización mesoamericana.

Periodo Posclásico (800/900 - Conquista española)

El Posclásico es dividido por los arqueólogos en dos épocas, el Posclásico Temprano (800/900 - 1100), dominado por Tula y la cultura tolteca; y el Posclásico Tardío, tiempo del imperio mexica (1100 - 1521/1694). Siempre es conveniente aclarar que la calendarización es variable de acuerdo con la historia regional, dado que normalmente se toma como referencia lo que ocurría en el centro de México.

Se suele considerar que el Posclásico fue una época dominada por pueblos guerreros y sanguinarios que causaron la ruina de las culturas clásicas, característicamente pacíficas y entregadas a la religión. A la construcción de este arquetipo contribuyó de manera notable Román Piña Chan. Sin embargo, como señala López Austin en El pasado indígena, el belicismo también estuvo presente en los periodos anteriores, especialmente entre los mayas. Lo ocurrido durante el Posclásico sería la exacerbación del carácter guerrero de las sociedades mesoamericanas, debido en parte a la gran competencia entre Estados muy poderosos y a las migraciones.

Las migraciones marcan la pauta del Posclásico Temprano. Se trataba de pueblos norteños que habían sido empujados hacia el sur, ya por el expansionismo de otros grupos beligerantes o por el desastre ecológico que ocasionó la caída de las culturas del Norte de Mesoamérica. A estos grupos se les conoce como chichimecas, un término recogido por los cronistas de Indias de sus informantes, y que equivale a bárbaro. La descripción de estos grupos como bárbaros no es muy adecuada, en tanto que, por principio de cuentas, muchos de ellos formaban parte de la esfera de influencia de Mesoamérica, y en última instancia, no constituían una unidad étnica.

Fueron muchos los grupos que llegaron a Mesoamérica durante este periodo. Entre ellos podemos contar a los tlahuicas, que ocuparon el valle de Morelos, y otros grupos de filiación nahua que se tomaron posesión de la cuenca lacustre de México y del valle poblano tlaxcalteca. Con ellos venía un grupo, comandado por Mixcóatl, que se asentó en Culhuacán y se mezcló con la población originaria, afín a la teotihuacana. Más tarde, el hijo de Mixcóatl, Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, partiría de Culhuacán hacia el norte, donde fundó Tula.

El fin del México prehispánico

La conquista de México-Tenochtitlan por parte de los españoles, ocurrida en 1521, suele ser tomada como la conclusión de la época precolombina de México. Sin embargo, es necesario hacer hincapié en que la conquista y el sometimiento a España no ocurrieron al mismo tiempo para todos los pueblos. La región oaxaqueña no cayó bajo el control de España sino hasta la década de 1560. El último reducto de la resistencia maya, en Tayasal, no se rindió hasta 1697.